No sé si fiarme… “Escrow”: la solución tanto para el real-estate (on-site) como para el web-site (on-line)
El término legal “fideicomiso” se traduce al inglés por “escrow“. El origen del fideicomiso puede hallarse en la fiducia (que en latín significa “fe, confianza”). Con el tiempo, el termino “escrow” se ha ido enriqueciendo y asumiendo distintas acepciones y modalidades, de las cuales se recogen, a continuación, varios ejemplos relacionados con transacciones electrónicas, cajeros automáticos, máquinas expendedoras y licencias de software, aunque en origen se aplicaba en concepto sobre todo al mercado inmobiliario.
- Escrow services are intended to ensure security by acting as a middle-man in transactions where the two parties do not trust each other. Rather than sending money or goods directly to the other party (which is insecure, as one or other party must send their item first, at the risk that the other party may not then send theirs), party #1 sends their items X (usually money), to the escrow service, which holds them until the party #1 receives item Y, the service sends X on to party #2. If either party fails to deliver their part of the deal, X will be held at the escrow service and eventually returned to them.
- Escrow companies are also commonly used in the transfer of high value personal and business property, like websites and businesses, and in the completion of person-to-person remote auctions (such as eBay).
- Escrow is also used in the field of automated banking and vending equipment. One example is automated teller machines (ATMs), and is the function which allows the machine to hold the money deposited by the customer separately, and in case he or she challenges the counting result, the money is returned.
- Another example is a vending machine, where the customer’s money is held in a separate escrow area pending successful completion of the transaction. If a problem occurs and the customer presses the refund button, the coins are returned from escrow; if no problem occurs, they fall into the coin vault.
- Source code escrow agents hold source code of software in escrow just as other escrow companies hold cash. The highly valuable (and often secret) source code is only released by the agent to either party upon specific terms of the escrow agreement (such as failure to maintain the application, transfer of ownership of the intellectual property rights, or the liquidation of the owner of the source code).
One Wilshire: donde lo “ethéreo” se hace “fí$ico”
La mayoría de nosotros accede a Internet a diario: para ver el correo electrónico y descargar apuntes de “Aula Global”; para comprar unos billetes de avión para ese viaje después de exámenes y después subir las fotos que hemos hecho al Facebook; o mismamente para buscar contenidos interesantes para el blog de DYSI. Esta autopista de información la experimentamos a través de la pantalla de nuestro ordenador, que se abre como una ventana a un mundo virtual. Sin embargo, Internet es también algo físico: toda una red de cables, equipos electrónicos y computadoras que nada tienen de virtual.
Todos estos recursos requieren unas dependencias debidamente acondicionadas, y se instalan en los denominados centros de procesamiento de datos [1] (CPD). Estos centros suelen ser creados y mantenidos por grandes organizaciones con objeto de tener acceso a la información necesaria para sus operaciones y así garantizar la continuidad del servicio a clientes, empleados, y proveedores. Por ejemplo, un banco puede tener un data center con el propósito de almacenar todos los datos de sus clientes y las operaciones que estos realizan sobre sus cuentas. Aquí cabe destacar la importancia de la protección física de los equipos y servidores de bases de datos que puedan contener información crítica.
Por otro lado, el “housing” [2] es una modalidad de “alojamiento web” [3] destinado principalmente a grandes corporaciones y a empresas de servicios web. Consiste básicamente en vender o alquilar un espacio físico de un CPD para que el cliente coloque ahí su propio ordenador. La empresa le da la corriente y la conexión a Internet, pero el servidor lo elige completamente el cliente, incluido el hardware.
El rascacielos One Wilshire, en el centro de Los Ángeles, pasó de ser un edificio de oficinas casi abandonado a contar con los alquileres más caros de Estados Unidos, gracias a su reconversión como “carrier hotel” (hotel de telecomunicaciones). En su día sede de importantes firmas de abogados, hoy en día 23 de sus 30 plantas están diseñadas no para albergar gente, sino las infraestructuras de comunicaciones de más de 260 empresas, entre las que destacan AT&T, Google, Verizon Communications, Savvis, Level 3, Global Crossing, Qwest Communications, Pac-West y CRG West [4], una compañía del Grupo Carlyle que gestiona el edificio.
Para hacernos una idea de su importancia, el Grupo Carlyle pagó 119 M$ en 2001 por el edificio, que cuenta aproximadamente con 60 mil m2 disponibles para alquiler, e invirtió otros 30 M$ en mejorar sus instalaciones. Posteriormente, en 2007, Hines REIT [5] compró el inmueble por 287 M$. En caso de que las cifras económicas nos superen, baste con decir que si las instalaciones del One Wilshire se vinieran abajo, gran parte de California y del nudo del pacífico no podría conectarse a Internet, lo que hace que su papel sea clave en las comunicaciones a nivel mundial.
CRG West es el mayor gestor de CPDs de Estados Unidos, y continuará prestando sus servicios como principal inquilino del One Wilshire. Según palabras de su director John Savageau, la venta del inmueble permitirá a CRG West centrarse en sus competencias básicas[6], que consisten en gestionar los sitemas de potencia del edificio y proporcionar alojamiento, interconexión y peering services [7] a los principales grupos de creación de contenidos y proveedores de servicios web del mundo.
A través de la página Wired [8] podemos realizar un ilustrativo photo tour por el edificio One Wilshire, para observar el tipo de cableado y equipamiento que es necesario para que funcione, entre otras cosas, la meet-me room [9] más concurrida del mundo, donde más de 260 ISPs (Internet Service Providers) conectan sus redes los unos a los otros.
[1] En inglés Data Center. http://en.wikipedia.org/wiki/Data_center
[2] El término “housing” se utiliza en los países hispanohablantes y otros como Francia. Sin embargo, en países de habla inglesa utilizan colocation o Co-Location. http://en.wikipedia.org/wiki/Colocation_centre
[3] En inglés Web Hosting. http://en.wikipedia.org/wiki/Web_hosting_service
[5] Hines Real Estate Investment Trust, Inc. www.hinesreit.com
[6] En inglés, Core Business http://en.wikipedia.org/wiki/Core_business
Niño, llévamelo a casa
En la clase del Mie,18-Mar’09 se expuso el hecho de que hacer la compra por internet no acababa de calar entre la población española. Se comentaron problemas asociados a la logística de la entrega de pedidos, a la automatización del proceso de “picking” (retirada de los productos escogidos de las estanterías de los almacenes), etc. Sin embargo, hay una motivación psicológica mucho más importante, y es que a muchos españoles nos gusta ir a hacer la compra en persona, independientemente de la escasa eficiencia de las interfaces para la compra on-line.
Para empezar, en una página web no se aprecia la frescura de los productos: lógicamente, en la sección virtual de frutería no van a tener colgada la foto de los tomates que están ese mismo día en el mostrador, ni la del pescado. Es más, aunque vayas provisto de una lista de la compra, en ella no está especificado si los tomates han de ser de rama, para ensalada, tipo pera o cherrys. Esta decisión suele tomarse en el puesto mismo, según la pinta que tengan los productos. Y hablando de frescura, en la tienda virtual tampoco puedes flirtear con los dependientes ni con las cajeras (salvo que a algún retorcido programador se le ocurra incluir socarrones “avatares” en la interfaz).
Alguien podría decir que este argumento sólo es válido para los productos frescos, pero que no habría ningún motivo para no comprar el resto vía internet. Sin embargo, puestos a salir de casa, ¿qué más nos da? Si lo que nos da pereza no es ir a hacer la compra, sino cargar con las bolsas de camino a casa, sobre todo si no disponemos de coche y/o ascensor. El espíritu señorito continúa muy arraigado en la población, y para satisfacerlo ya se ha inventado el servicio a domicilio. Ante la alternativa de realizar el pedido vía internet y luego acercarte a recogerlo, parece claro que la gente prefiere pasearse entre las estanterías del comercio y después de pagar decir: “Niño, llévamelo a casa”.